Psicología. Área Adulto.

Psicología. Área Adulto.

Desaprende para Aprender:

“Al igual que aprendemos formas de pensar, sentir o de comportarnos que nos hacen sentir mal, podemos desaprenderlas y aprender otras más adaptativas que nos hagan sentir mejor.”

El psicólogo estudia y entiende el comportamiento humano, cuestiones relacionadas con el aprendizaje, los procesos de pensamiento, las emociones y los comportamientos, tanto en su desarrollo normal como en los diferentes trastornos o dificultades que puedan aparecer.

El tipo de terapia se escogerá teniendo en cuenta las características y preferencias del paciente para que resuelva con más efectividad la situación.

El psicólogo es, además, un educador y un entrenador de habilidades y destrezas, con las que se pretende que el paciente pueda solucionar sus dificultades, y entrenar a la persona para la prevención de recaídas, de modo que el aprendizaje se mantenga a lo largo del tiempo.

¿Cuándo acudir al psicólogo?

  • Trastornos, alteraciones o lesión cerebral.
  • Malestar emocional.
  • Baja autoestima.
  • Situaciones de estrés prolongadas en el tiempo.
  • Hábitos y creencias limitantes.
  • Obsesiones.
  • Pérdida de control ante acontecimientos.
  • Dificultad para relacionarte.
  • Dificultades para el descanso.
  • Trastornos alimenticios.
  • Quieres conocerte mejor.

¿Cómo trabajamos?

Nosotros te acompañamos, el cambio lo realizas tú.

Nuestros psicólogos en Málaga, más cerca de ti.

El tratamiento implica una actitud activa por parte de la persona durante todo el proceso, siendo consciente y participando en todas las estrategias que van estableciendo.

Podemos diferenciar de forma general las siguientes fases dentro del proceso terapéutico:

  • Primera sesión.
    En esta fase la persona aclara el motivo de consulta y evaluamos su situación vital.
  • Análisis y objetivos. La persona comprende qué es lo que originado su malestar y cuáles son los factores que lo está manteniendo. Establecemos cuales son los objetivos que quiere lograr y cómo puede conseguirlo.
  • En esta fase la persona utiliza los recursos que posee y los que vamos a ir adquiriendo, y establecemos las estrategias. Requiere una participación activa de la persona en el proceso terapéutico.
  • Una vez que los objetivos están cumplidos, nos aseguramos de que la persona es consciente de lo que ha creado su malestar y cómo lo ha resuelto, de manera que queden integradas las habilidades adquiridas y pueda aplicarlas en su día a día para afrontar las dificultades.
  • Hacemos sesiones de seguimiento para que los cambios se mantengan y asegurar la calidad de vida y el bienestar de la persona.